Referencia
Cambiar de proveedor de software: qué pedir y en qué orden
Un traspaso se pierde por las cosas que nadie miró hasta que hicieron falta: un dominio registrado a nombre de quien se marcha, una cuenta de nube que solo abre una persona, un contrato que nunca dijo de quién es el código. Esto es la lista, y el orden.
Qué tiene que estar a tu nombre
Antes de hablar de código, hablemos de titularidad. Lo que sigue son las cosas que suelen estar registradas a nombre del proveedor saliente sin que nadie lo decidiera: se hizo así el primer día porque era lo rápido, y once meses después nadie se acuerda.
- Los repositorios
- No el acceso: la organización. Que te den permisos de lectura no sirve el día que cierran la cuenta. La organización de GitHub, GitLab o Bitbucket tiene que ser tuya, con tu facturación.
- Los dominios
- Quién figura como registrante en el whois, quién tiene acceso al panel del registrador y cuándo caduca cada uno. Un dominio que caduca durante el traspaso tira el servicio y el correo a la vez.
- Los certificados y el DNS
- Dónde están las zonas DNS y quién puede editarlas. Si el certificado se renueva solo desde un servidor del proveedor saliente, deja de renovarse el día que lo apaguen.
- Las cuentas de nube y el registro de contenedores
- La cuenta raíz de AWS, GCP o Azure, con su método de pago. Y dónde viven las imágenes de contenedor: un registro privado que se cierra deja los despliegues sin nada que desplegar.
- Las suscripciones de terceros
- Pasarela de pago, envío de correo, SMS, monitorización, gestión de errores, mapas. Cada una tiene un titular y una tarjeta. Las que estén a nombre del proveedor saliente se cancelan cuando él cancele.
- Los secretos
- Dónde están las claves de API, las credenciales de base de datos y los certificados de firma de las apps. Y el plan para rotarlas todas: quien se marcha las ha visto.
- El sistema de registro de los datos
- Qué base de datos manda, dónde están las copias de seguridad, con qué frecuencia se hacen y —y esto último es la comprobación que decide— cuándo fue la última vez que alguien restauró una para ver si servía.
- Las firmas de las tiendas de aplicaciones
- Las cuentas de desarrollador de Apple y Google, y el certificado con el que se firman las versiones. Perder la clave de firma de Android significa no poder actualizar la app nunca más: hay que publicar otra.
El código fuente: qué mira tu contrato antes que la ley
La pregunta que más se hace tarde es de quién es el código del software que has pagado. En España la respuesta empieza en tu contrato, y solo si el contrato calla empieza en la ley.
El software está protegido por derecho de autor —Real Decreto Legislativo 1/1996, el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual—. Su artículo 97.4 resuelve un caso concreto: cuando un «programa de ordenador» lo crea una persona asalariada en el ejercicio de sus funciones, los derechos de explotación son del empresario, salvo pacto en contrario.
Un proveedor externo no es una persona asalariada tuya, así que ese artículo no te alcanza. Para un encargo a terceros, los derechos se ceden, y el artículo 43 limita la cesión a las modalidades que estén expresamente previstas, mientras que el artículo 45 exige que se formalice por escrito. La consecuencia práctica es incómoda y conviene saberla antes de la reunión: si tu contrato no dice que el código es tuyo, puede que no lo sea.
Y el código sin lo que lo rodea sirve a medias. Pide también el historial de versiones completo —no un zip del último día—, el fichero de dependencias con sus versiones fijadas, los scripts de despliegue y las migraciones de base de datos en orden.
Cuánto solape hace falta de verdad
Un traspaso sin solape es una entrega de ficheros. Lo que hace falta es que el equipo entrante despliegue el sistema en producción una vez con el saliente todavía disponible, porque ahí es donde aparece lo que no estaba escrito.
Semanas 1 y 2 — inventario y titularidad
Se recorre la lista de arriba y se transfiere lo que caduca. En paralelo, el equipo entrante levanta el sistema en su propia máquina: lo que falte para conseguirlo es exactamente la documentación que no existía.
Semanas 3 y 4 — el primer despliegue
Un cambio pequeño y sin riesgo, llevado a producción por el equipo entrante de principio a fin. No importa el cambio: importa recorrer el camino con alguien delante que lo conozca.
Semanas 5 y 6 — la guardia
El equipo entrante atiende las incidencias y el saliente queda como consulta, no como ejecutor. Aquí salen los procesos automáticos que nadie mencionó porque solo se ejecutan a fin de mes.
Cuatro a seis semanas es lo razonable para un sistema en producción con documentación escasa. Menos se puede, pero entonces el solape lo pagas después, en incidencias.
Preguntas frecuentes
- ¿Y si el proveedor saliente no quiere entregar el código?
- Primero mira qué firmaste: si hay cesión escrita de los derechos de explotación, la entrega es una obligación contractual. Si no la hay, estás negociando, no reclamando, y conviene saberlo antes de plantear la conversación. En cualquiera de los dos casos, lo que sí puedes recuperar de inmediato es todo lo que esté a tu nombre: dominios, cuentas de nube, suscripciones y datos.
- No hay documentación. ¿Eso retrasa mucho el cambio?
- Retrasa menos de lo que parece si el traspaso se organiza alrededor de un despliegue real en lugar de alrededor de una entrega de documentos. Levantar el sistema desde cero en una máquina nueva produce en dos semanas la documentación que nadie escribió, y la produce comprobada.
- ¿Hay que parar el servicio en algún momento?
- No. Un traspaso no toca el sistema: cambia quién tiene las llaves y quién lo despliega. Lo único que se planifica con cuidado son los cambios de DNS y la rotación de credenciales, y ambos se hacen sin interrupción si se preparan antes.
- ¿Cuándo se lo digo al proveedor actual?
- Después de revisar el contrato y de saber qué está a nombre de quién, y antes de necesitar su ayuda. Esas dos condiciones dejan una ventana corta, y es la que conviene usar.
¿Por dónde empezamos?
Dos formas de arrancar, según lo que tengas hoy delante. Respuesta en un día laborable.